[8/9]

Tras unos años de inactividad, la resurrección cinematográfica tiene lugar: el productor ruso Serguei Guerassimov le invita a rodar en tierras sovieticas uno de sus proyectos ansiados desde hacia tiempo, "Dersu Uzala", basada en los libros del famoso explorador Vladimir Arseniev. Kurosawa había pensado rodarla anteriormente en una región salvaje de Japón, el hokkaido, pero el proyecto no habia llegado finalmente a buen puerto. Kurosawa se "encerró" en la taiga rusa durante dos años para rodar esta fábula ecologista sobre la amistad y el respeto a la naturaleza; para interpretar al cazador mongol Dersu Uzala, elegió a un actor desconocido de la zona, Maxime Munzuk, cuya interpretación resultaría conmovedora y memorable. A pesar de los problemas de idiomas (Kurosawa no hablaba ruso) la película fue acabada casi tal y como Kurosawa la deseó, y se estrenó en todo el mundo en 1975 con bastante éxito, incluido Japón. Al año siguiente recibiría el oscar a la mejor película extranjera.

Gracias al apoyo de Francis F. Coppola y George Lucas volvería a la dirección en 1980, con una producción épica sobre el célebre jefe samurai Takeda Shingen, "Kagemusha", que, a pesar de ser bastante académica y no tener la fuerza de otras obras de Kurosawa, recibiría numerosas alabanzas y resultaría premiada en Cannes. El maestro del cine Japonés decía: "John Ford ha sido como mi padre pero ellos (Coppola y Lucas) son mis hijos". La película pudo ser el reencuentro entre Mifune y Kurosawa, pero este último no vio con buenos ojos la participación de Mifune en la miniserie "Shogun", a la que consideraba folklórica y poco "digna". La siguiente elección para el papel principal fue Shintaru Katsu, famoso por la saga de Zatoichi, pero Kurosawa lo despidió a los pocos dias de rodaje. Katsu consideraba a Kurosawa demasiado viejo y anticuado y queria imponer sus propias normas, y eso chocó frontalmente con el caracter del realizador. Finalmente, fue Tatsuya Nakadai quien haria el papel. Para abaratar costos, Kurosawa tuvo que ir montando la película según la rodaba, pero al final, aunque en Japón fue ignorada frente al regreso por todo lo alto de Seijun Suzuki con "Zigeunerweisen", la película no salió mal parada económicamente en el resto del mundo. También es la última vez que veriamos en pantalla a Takashi Shimura, que murió en 1982.

"Ran" es la tercera adapatación de Shakespeare por parte de Akira Kurosawa, en este caso se trata de "El rey Lear". Mientras filmaba "Kagemusha", Kurosawa hizo varios apuntes y dibujos para esta posible adaptación y empezó a preparar un esbozo del guión. Los primeros interesados en producirla fueron la Sociedad Gaumont, pero al final, tras algunos cambios en el guión, fue el productor francés Serge Silberman el que decidió financiar el proyecto. Kurosawa, que tenia ya 74 años, estuvo especialmente ilusionado y volcado en este proyecto; así, cada vez que alguien le preguntaba sobre su película favorita, solía responder "la siguiente que haga", pero a partir de 1985, su respuesta era siempre "Ran".

El resultado es una película de factura casi perfecta, con una fotografia, música y puesta en escena que quitan el hipo, aunque se vean algo empañadas por algunas interpretaciones excesivamente sobreactuadas (nuevamente Tatsuya Nakadai, en un papel que parecía la versión anciana y cansada del ambicioso "Macbeth" interpretado en "Trono de sangre" por Toshiro Mifune; quizá el maestro siempre tuvo las características de Mifune en mente para desarrollar este tipo de personajes). Por otra parte la cinta cuenta con una interpretación asombrosa de una gran dama del cine nipón, Mieko Harada, como la sofisticada y malvada Kaede.

En esta película, Kurosawa insiste en el caracter autodestructivo del hombre, y en como los inocentes pagan con el sufrimiento o la muerte las injusticias de los ambiciosos; también hay unas cuantas reflexiones muy pesimistas a nivel espiritual; en ocasiones los personajes apelan a los dioses como culpables de sus desgracias o como protectores, pero en ambas ocasiones son los seres humanos quienes se fabrican su imagen de dios como les viene en gana. En la secuencia final, el joven ciego Tsurumaru se queda en lo alto de un muro, y pierde la imagen de Buda que le hacia compañia; como si fuese una alegoria de la humanidad entera, Tsurmaru permanece dando palos de ciego al borde del abismo, desasistido de la ayuda de los dioses.

Tras este terrible drama épico, Kurosawa rodaría tres películas más donde el mensaje parece radicalmente opuesto, y parece recuperar, sin abandonar cierto escepticismo, el espíritu vitalista de "Dersu Uzala", "Vivir" o "Barbarroja".