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D.N. : Recuerdo la conferencia de prensa que dio en Cannes en 1975...

M.D. : Sí.

D.N. : Yo, como la mayoría de los espectadores, de los cuales había oído su opinión, estábamos impresionados por el vicecónsul. Estábamos sorprendidos porque usted sólo hablaba de Anne-Marie Stretter, de una manera extremadamente lírica y patética.

M.D. : Inteligente, también.

D.N. : Sí, por supuesto. De tal manera que no podíamos imaginar que fuera un personaje. Usted la presentaba como una persona real, que existía y era esencial para usted. Tuve la impresión que estaba traicionando, también, al vicecónsul. Y a Lol V. Stein.

M.D. : Son la misma gente. Anne-Marie Stretter y el vicecónsul son la misma gente. Pero ella asegura una información suplementaria, asegura la insoportable información suplementaria que no tiene el vicecónsul. El vicecónsul es inocente, como un niño. Como un joven amante. Vive lo imposible de la vida pero no la conoce. No conoce esa dimensión de la vida. El vicecónsul muere por estar privado de ella. No muere por Calcuta. No ha sido apuñalado por esa visión cotidiana de lo absoluto de la desdicha: la lepra. Es eso lo que hace que sea una especie de Fabrizio [2] para mí. De toda esa época oscura. De la tierra. Esa sumisión a las fuerzas blancas de centenares de millones de individuos.

D.N. : ¿Sería incongruente preguntarle si usted diría como el otro escritor: "El vicecónsul soy yo".

M.D. : Yo soy todo.

D.N. : ¿Incluida Anne-Marie Stretter?

M.D.: Soy Calcuta, soy la mendiga. Todo el Mekong, el sitio de los blancos. Toda Calcuta, todo el barrio blanco. Toda la colonia. Toda esa basura, todas las colonias. Soy yo. Es evidente. Nací de esto. Nací y escribí.

D.N. : ¿Anne-Marie Stretter también?

M.D. : No. Anne-Marie Stretter viene del Norte. Viene del Norte, cruza todo eso y ve. La gente se muere, la lepra. El olor de flor de la lepra. ¿De dónde viene eso?

D.N. : Nunca he olido a los leprosos. ¿Sabe de dónde viene eso?

M.D. : El barrio blanco de Calcuta estaba lleno de laureles rosas y el laurel rosa tiene un olor que no es precisamente bueno, un olor que no es muy definido. La lepra tampoco. Huele a flor y a azúcar. Un olor como de confitura. Y en esos jardines, en todos los jardines de la ciudad, en todos los que he conocido en Phnom Penh, en Saigón, había leprosos acostados sobre los macizos de flores. Y finalmente los jardines de laureles se convirtieron en jardines de la lepra.

* * *

M.D. : Ella sufre de lepra del corazón. Él no. Él muere por ella. Entonces él muere de lo que ella ha muerto. Pero no lo sabe. Hay, aquí, una indiferencia.

D.N. : El personaje del vicecónsul ¿no piensa usted que tiene algo que ver con Lol V. Stein? ¿Quizás más que con Anne-Marie Stretter?

M.D. : Lol V. Stein desapareció de la tierra. Creo que queda algo muy vago, apenas perceptible en el cuerpo. Algo que hay que conservar, ya que ella no sabe los límites del mar, del peligro, del frío, algo que hay que conservar, que vigilar. No es volver a la infancia, es un nuevo estado. Y es por eso...Por eso ella intentó amar su propio despojo. Intenta comprender el asesinato de Anne-Marie Stretter. Es muy complicado para mí, hablar de esto. Ella, Lol V. Stein, permanecerá en el libro, mientras que al vicecónsul le olvidé. Incluso le traicioné en India song, que usted tiene aquí. [3] Estoy lejos de su pregunta, ya no sé cuál era.

D.N. : No, era...

M.D. ; Me gusta este ritmo. Así, recuerdo ciertas cosas.

D.N. : Comparaba al vicecónsul con Lol V. Stein. Sí, él está excluido, simplemente fuera de eso. No está despojado.

M.D. : No puedo decir nada de él. Veo que él está muy cerca de mí. Si alguien está cerca de mí en todo esto, en toda esa familia, es él. Es él. Cuando era muy joven, yo tenía una especie de lucidez. Pero que no llegaba a nada. El vicecónsul es alguien que olvidó que se podía escribir. ¿Quién sabe si no hubiera sido un célebre autor al final de su vida? Si se mató...No hay ninguna prueba de su muerte. Yo no he dado ninguna. Dije que su expediente se cerró. ¡Cerrado!

D.N. : Desapareció.

M.D. : Sí, pero no dije que muriera. Tampoco Lol V. Stein, es verdad. Sólo muere ella, Anne-Marie Stretter. Apenas. Es una de las escenas más bellas de la película. Cuando ella sale de la película para ir a morir. Lo hace con dificultad.

D.N. : Usted no lo ha mostrado.

M.D. : La muerte no se muestra. Yo no hago ese tipo de cine. Ni cine de amor, ni de deseo. Apenas una vez, quizás. Está lejos de las películas eróticas más violentas de los diez últimos años.

D.N. : El vicecónsul, por ejemplo, observando los cuerpos estirados, adormecidos. No adormecidos. Hacía tanto calor que el sueño era imposible. En India song el vicecónsul voyeur, mirando esos tres cuerpos.

M.D. : Y llorando...Llorando, se puede decir.

D.N. : ¿Eso no está cerca del deseo?

M.D. : Está más allá. Más allá del deseo. El acto físico no significaría nada: nada aquí. Está totalmente sublimado, casi mortal. Morir de deseo no es algo físico. Hay muchos hombres que se identificaron con él. Pocas mujeres se identificaron con Anne-Marie Stretter, y un gran número de mujeres se identificó con Lol V. Stein.

 

[2] Alude a Fabrizio del Dongo, protagonista de La cartuja de Parma (1839), novela de Stendhal.
En el filme de Beaujour y Mascolo, Duras toma en sus manos un libro que Noguez tiene con él: India song, en la edición de Gallimard.

[3] En el filme de Beaujour y Mascolo, Duras toma en sus manos un libro que Noguez tiene con él: India song, en la edición de Gallimard.