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[A propósito de La leyenda del gran judo]

Evidentemente, con el tiempo, me doy cuenta de lo joven que era. Que es una película hecha por un joven realizador. Si yo la hiciera ahora, me pregunto que resultaría. Dicho esto... incluso si uno considera que un joven no tiene experiencia, no ha todavía formado sus convicciones, la juventud tiene de todos modos sus ventajas. Y creo que es una buena cosa.

¿La guerra influenció la elección de vuestros argumentos?

Sí, eso creo. En el caso de El gran judo... La segunda versión, y en la película que he realizado a continuación, La más bella, la Oficina de Propaganda me pidió incluir ciertas cosas. Quería que yo incorporara ciertos elementos nacionalistas. Es lo que me pidieron. Intenté resistir. Pero si quería continuar trabajando en Japón en esta época, no podía rechazarlo. Es en este modo que la guerra ha tenido un efecto sobre mis películas. Intenté no incorporar sus ideas, pero no tenía elección.

El personaje de Sugata Sanshiro parece ser ya un verdadero héroe de una película de Kurosawa. ¿Me gustaría preguntarle que representa el héroe en sus películas?

Es difícil decirlo... No existe otro héroe como Sugata Sanshiro. Diré solamente... que en todas mis películas, los héroes tienen cada uno sus propias motivaciones y la capacidad para alcanzar sus objetivos. Para mi, el héroe es aquel que es sincero... que llega a alcanzar sus fines con sus medios, incluso si estos son modestos. Es esto lo esencial. Para mi, eso es un héroe.

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[A propósito de Trono de sangre]

¿Si existe el mal absoluto? No tento ni idea. Sólo que... Ciertas personas hacen cosas inimaginables en este mundo terrible. No se cuales son sus pulsiones. Simplemente, existen personas... que piensan en exterminar a todos los judios. Las personas normales, como yo, no pensariamos jamás en hacer eso. ¿De dónde vienen esas pulsiones y ese mal...? Creo que es algo innato. El sentido común nos evita pensar así. La pulsión nace de repente como una suerte de mutación. Hablo en general. No creo en el bien y en el mal absolutos. [...] Soy japonés, y pienso en tanto que japonés, y realizo mis películas con este estado de ánimo. No he estado nunca influenciado por el extranjero. [...] Cuando leí Macbeth, lo encontré muy interesante. Me hacía pensar en muchas cosas. El Japón de la guerra civil y la época de Shakespeare se parecen mucho. Los personajes también. Luego coger a Shakespeare y adaptarlo... a un contexto japonés no fue demasiado difícil. [...] El nô es una forma de expresión única en el mundo. Tiene un impacto formidable. Luego si yo no hubiera tomado esta expresión, los personajes no habrían tenido el mismo impacto. Yo adoró el nô y lo he mirando siempre, luego es normal que me inspire en él.

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Existen muchas formas de expresión. Uno puede contar una historia con los diálogos. Pero es fastidioso explicarlo todo. Por tanto intento economizar el diálogo. Para empezar, imagino mi película como una película muda. Siempre he intentado volver a los orígenes del cine mudo. Es por esto que continuo estudiando las películas mudas. Cuando realizo una película, me pregunto como haría si fuera muda, que tipo de expresión es necesaria. A continuación intento reducir el diálogo al mínimo. [...] Considero el cine como una concentración de artes. El cine es un trabajo complejo que reune elementos de la pintura y la literatura... Uno no puede hablar de cine sin hablar de literatura, de teatro, de pintura y de música... Muchas artes se convierten en una sóla. Pese a todo, una película es una película.

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[A propósito de Los siete samurais]

Adaptar Los siete samurais a western era un error, pienso. En términos de narración, era un error transformar a los samurais en mercenarios. Son el equivalente de un yakuza. Han intentado impregnarlos del espíritu samurai, pero es inimaginable que los yakuzas se enfrenten contra los bandidos. Encuentro que estructuralmente, la historia no se sostiene. Los samurais tiene su propia filosofía, su propio código de conducta y su propia noción de justicia. Su educación es totalemente única. Es fácil... imaginar samurais que se enfrentan contra los bandidos, pero los yakuzas no se enfrentan contra los bandidos. Estos mercenarios se parecen más a los yakuzas. En este punto, han cometido un error. De modo que, no encuentro la película muy interesante.

He nacido en una familia de samurais. De hecho, conozco muy poco la pequeña burguesía. Es por esta razón que me ha costado escribir sobre este ambiente.

Yojimbo y Sanjuro han tenido un enorme éxito en Japón. Sin embargo, la prensa a siempre dirigido una campaña contra usted. Sugieren casi que traiciona su propia cultura. ¿Eso os hiere?

Sí... Enormemente. Cada vez que realizo una película. Eso que escriben no es cierto. Es muy difícil de soportar. Intento no hacerle caso, pero no lo logro. Un día, me di cuenta que si intentaba un proceso de difamación, podría ganarlo, tenía pruebas suficientes. Pero la justicia es muy lenta. Llevaba demasiado tiempo. Luego me he visto obligado a vivir con ello. De todos modos, la prensa amarilla no sabe que escribir malicias sobre la gente.

[Extractos de una entrevista entre Akira Kurosawa y Leslie Megahey producida para la BBC en 1.986]