[1/1] fragmento número diez

V) Las inefables alegrías de la enumeración

En toda enumeración hay dos tentaciones contradictorias; la primera consiste en el afán de incluirlo TODO; la segunda, en el de olvidar algo; la primera querría cerrar definitivamente la cuestión; la segunda, dejarla abierta; entre lo exhaustivo y lo inconcluso, la enumeración me parece, antes de todo pensamiento (y de toda clasificación), la marca misma de esta necesidad de nombrar y de reunir sin la cual el mundo ("la vida") carecería de referencias para nosotros: hay dos cosas diferentes que sin embargo son un poco parecidas; podemos reunirlas en series dentro de las cuales será posible distinguirlas.

Hay algo de exultante y de aterrador a la vez en la idea de que nada en el mundo sea tan único como para no poder entrar en una lista. Podemos enumerarlo todo: las ediciones de Tasso, las islas de la costa atlántica, los ingredientes necesarios para hacer una tarta de peras, las reliquias importantes, los sustantivos masculinos con plural femenino (amours, "amores"; délices, "delicias"; orgues, "órganos"), los finalistas de Wimbledon, o bien, aqui arbitrariamente limitados a diez:

1) los patronímicos del cuñado de Bru en La dimanche de la vie:

Bolucra
Bulocra
Brelugat
Brolugat
Botugat
Bodruga
Broduga
Bretoga
Butaga
Bretaga

2) los lugares de los alrededores de Palaiseau:

Les Glaises
Le Pré-poulin.
La Fosse-aux-Prêtres
Los Trois-Arpents
Les Joncherettes
Les Clos
Le Pare-d'Ardenay
La Georgerie
Les Sablons
Les Plantes

3) las penurias de Mr Zachary McCaltex:

Aturdido por el perfume de 6000 docenas de rosas
Se abre el pie con una lata de conserva
Medio devorado por un gato montés
Paramnesia postalcohólica
Sueño incoercible
Se salva de ser atropellado por un camión
Vomita el desayuno
Orzuelo de cinco meses
Insomio
Alopecia

 

[Pensar Clasificar, traducción de Carlos Gardini para Gedisa]